Explorando el poder del Video Participativo en Bolivia

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Erika Lopez Franco

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“El trabajo de Video Participativo nos permitió reconocer y priorizar nuestra propia experiencia en nuestro trabajo y hacer cosas que antes no nos permitimos y no nos permitieron realizar…”

Una de las actividades y propuestas clave de la iniciativa Participate es poner en las manos de las personas que sufren pobreza y marginación cámaras de video para que plasmen sus intereses, problemáticas o necesidades en historias narradas por su propia voz. Las metodologías de investigación-acción-participativa apoyadas con el uso de medios audiovisuales se han popularizado en los últimos años debido a la expansión del acceso a tecnologías de la información, el incremento y facilidad en el uso de redes sociales y la necesidad de articular mensajes contundentes dirigidos a los tomadores de decisión a través de la mirada de aquellos que viven en pobreza.

El taller “SUMANDO VOCES” reunió en la ciudad de La Paz, Bolivia a 12 miembros de organizaciones de la sociedad civil y 3 líderes comunitarios provenientes de Bolivia, Perú, Guatemala y México, quienes aprendieron el uso del video como una metodología de investigación-acción participativa. El equipo de Partitipate estuvo presente para acompañar esta experiencia; sin embargo, en esta ocasión queremos compartir directamente la reflexión del compañero boliviano Alfredo Aguirre*:

Alfredo Aguirre explora los diversos uso de la camara al lado de su ahora gran amigo Juan Carlos Baltazar

Alfredo Aguirre explora los diversos uso de la camara al lado de su ahora hermano Juan Carlos Baltazar

Con el entusiasmo de aprender acerca del Video Participativo, nos reunimos por espacio de una semana del 7 al 13 de Abril. Desde el primer momento la dinámica del grupo fue muy fraternal, personalmente opino que la sinergia de nuestras actividades coinciden en la preocupación por los desposeídos y sin posibilidad de comunicar sus necesidades.

La metodología de trabajo fue interesante en su desarrollo, “nos lanzaron a la piscina” para ver qué temas sociales saldrían a flote para poderlos trabajar por medio del video. Formamos grupos en los cuales la experiencia individual aportó en los logros; más aún cuando conjugamos culturas distintas (variedad de nacionalidades) pero cercanas (por no afirmar iguales) en sus necesidades sociales. Esto se vio plasmado en el proceso de trabajo grupal que purificó y mejoró las ideas con el entusiasmo de representar la temática elegida con una escena de la vida real; además de añadir alternativas de solución a lo propuesto emergentes de la propia acción grupal (personalmente algo nuevo para mí, pero muy efectivo).

Una vez entendida la filosofía para tratar la temática social, fuimos a realizar un trabajo de campo. Pese a las dificultades, todos nos adaptamos para poner a prueba la creatividad en la solución de las mismas, lo que permitió mayor cohesión grupal. Manejar una cámara, hacerlo de la forma más profesional posible, ubicar la luz, grabar una buena imagen y sonido, fue una experiencia espectacular. El trabajo de Video Participativo nos permitió reconocer y priorizar nuestra propia experiencia en nuestro trabajo y hacer cosas que antes no nos permitimos y no nos permitieron realizar.

Alfredo coordina la filmacion del video de las trabajadoras domesticas en El Alto, Bolivia

Alfredo apoya la filmacion del video de un grupo de trabajadoras domesticas en El Alto, Bolivia

Descubrimos cualidades quizás hasta ahora dormidas, pero en cadauno de los compañeros quedaron como una experiencia que no queda ahí, tengo el sabor de querer aprender y participar más. En este sentido, pudimos dimensionar las potencialidades reales del Video Participativo para poderlas poner en práctica en nuestras propias organizaciones de trabajo. La crítica y la reflexión colectiva fueron factores principales en el trabajo grupal que se vio enriquecido por los diferentes criterios (internacionales) de los compañeros participantes a la vez fortalecidos en su presentación previa con las “flores y macetazos” modalidad mexicana, acertadamente y diplomáticamente orientada por el Dr. Carlos Cortez Ruiz, como impecable facilitador.

Pienso que los objetivos fueron logrados, aunque tal vez quedaron “macetazos” pendientes. El cierre del trabajo fue culminado con precipitados abrazos y besos efusivos, con la promesa de reencontrarnos pronto en algún lugar del planeta.

 

*Alfredo Aguirre es director del Instituto Integral Coro y Orquesta Urubichá. Inicialmente, esta organización fue  creada con el objetivo rescatar la tradición musical dejada por los misioneros jesuitas y franciscanos en la región desde el siglo XVII, hasta la primera mitad del siglo XX. De esta forma, con la participación de 60 niños y jóvenes, se inicio un proceso de rescate de la tradición musical y el arte de la fabricación de instrumentos en el poblado. Recientemente, Alfredo ha inicidado la apertura de espacios para complementar la labor artística con temas transversales relacionados con la organización de la acción social, ecología, liderazgo, temas de género y formación juvenil.

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